TEATRO
(La mama reúne a sus hijos, Alberto y a Javier en el salón para comunicarles algo importante. sobre su padre y sobre ellos.)
MADRE: Vuestro padre está mucho mejor. Volverá a casa a finales de mes.(se alegraron al recibir la noticia)
(Hubo un gran silencio)
MADRE: Hay un pequeño problema. Vuestro padre todavía no se ha restablecido del todo y aún exsiste riesgo de contagio. (una aleve pausa)
MADRE: Por lo tanto, hemos decidido que pasaréis el verano fuera de casa. Tú, Alberto, vivirás con tío Esteban. En cuanto a ti, Javier, irás a casa de tía Adela.
(Javier se quedó con la boca abierta, pensando en que donde vivía su tía estaba lejos.)
JAVIER: ¡Pero tía Adela vive en Santander!(Mamá le dedicó una sonrisa)
MADRE: Santander es una ciudad preciosa, y podrás ir a la laya todo el verano. Además, mi hermana tiene cuatro hijos...
JAVIER: Cuatro hijas. (le corrigió)
MADRE: Sí, cuatro hijas precisamente, una de ellas, creo que Violeta, es de tu edad, así que tendrás una amiguita con quien jugar.
(Javier se enfadó)
JAVIER: Por qué no voy también a casa de tío Esteban? (Insistió)
MADRE: En casa de tío Esteban solo hay una cama libre.
JAVIER: Bueno, ¿y por qué tengo que irme yo? ¿Por qué no se va Alverto a Santander y yo me quedo en Madrid? (mamá suspiró)MADRE: Porque Alberto es demasiado mayor para vivir en casa de tía Adela.
(Javier se indignó con todo lo uqe estaba pasando...)
JAVIER: ¿Y que mas da que sea mayor?No lo entiendo.
MADRE: Ya lo entenderás dentro de unos años.
JAVIER: Pero... (mamá sacudió la cabeza y se cruzo de brazos.)
MADRE: No insistas Javier. Tu padre y yo hemos discutido este asunto largo y tendido y ya hemos tomado una decisión. Cuando acabes el curso te irás a casa de mi hermana y, créeme, pasarás el mejor verano de tu vida. Ahora volver a vuestro cuarto y seguid estudiando, que a mí todavía me quedan un montón de cosas por hacer.
(Javier estuvo a punto de decir lo injusta que estaba siendo su madre, pero sabia que eso no serviría de nada, entonces decidió no protestar e irse a su cuerto.)
***
ALBERTO: ¡Qué suerte tienes cabronazo! (Javier pensó que su hermano le vacilaba.)
JAVIER: Qué suerte tienes tú. Te quedas en Madrid y a mí me mandan al quinto pino.
(Alberto movió la cabeza de un lado a otro insinuando que Javier estaba loco.)
ALBERTO: Eres más infantil que un kilo de tebeos. ¿Por qué dice mamá que yo soy demasiado mayor para vivir en casa de tía Adela?
JAVIER: Y yo que sé...
ALBERTO: Pues porque esa casa esta llena de tías, so memo. Las hermanas Obregón, nuestras primas. Estuvimos hace cinco años en Santander, ¿es que no te acuerdas de ellas?
(Javier intentó hacer memoria, pero no logró recordar a las hermanas Obregón.)
JAVIER: Eran una crías.
ALBERTO: Sí, lo eran, hace cinco años. Pero han crecido pedazo de subnormal, y ahora tienen tetas, culo y, en fin, todo lo que hay que tener. Además he visto fotos suyas recientes. La mayor está buenísima, para mojar pan, chaval. Y la siguiente también esta maciza. Usa gafas, pero se las quitas y parece una sueca.. Incluso la que tiene tu edad esta buena. Un poco plana, pero guapa. Y la pequeña... Bueno, todavía es muy pequeña, pero las otras están para comérselas. Por eso no quiere que mamá que yo vaya allí. Sería como meter un gallo en un gallinero. Y por eso vas tú, imbécil, porque eres un crío y no sabrías ni encontrarte la picha en una habitación oscura. pero a lo mejor las pillas en bragas. Oye, si las ves en pelotas, toma nota chaval, que luego me lo tienes que contar con detalle.
JAVIER: Eres un verdo.
ALBERTO: Sí, un guarro. Y tú un pasmao. Desde luego dios da pañuelo a quien no tiene mocos. Anda, chaval, vete a jugar a los Madelman.
(Alberto se desentendió de Javier y se sentó frente su mesa a estudiar y Javier hizo lo mismo pero no podía porque sentía curiosidad de como pasaría el verano y como son sus primas...)
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